Termos Eléctricos


Termos Electricos

¿Qué es un termo eléctrico y para qué sirve?

Un termo eléctrico para ducha es un tanque de agua con capacidad para entre 50 y 300 litros que dispone en su interior de una resistencia eléctrica que se encarga de calentar el agua hasta la temperatura fijada por el usuario en el termostato. Debe instalarse en una pared y colocarse de forma horizontal o vertical, según el caso.

Este tipo de electrodoméstico es conocido también como calentador de agua, lo que define perfectamente su utilidad. En concreto, se utiliza para proveer de agua caliente a la ducha y a todos los grifos de una casa.

Los termos eléctricos domésticos son compactos y eficientes y proporcionan un rendimiento muy alto dentro del hogar. De hecho, pueden colocarse en horizontal o vertical dentro de la cocina, el aseo o el lavadero y nos permiten disfrutar de un agradable baño o ducha de agua caliente de forma instantánea. También son más ecológicos que los calentadores de gas al no utilizar combustibles fósiles para funcionar.

¿Cómo funcionan los termos eléctricos?

Los calentadores de agua eléctricos funcionan de un modo muy sencillo. En concreto, el agua entra en el depósito hasta llegar al máximo de su capacidad. Después, el usuario indica, a través del termostato, la temperatura que desea que el agua alcance. Las resistencias situadas en su interior se encienden y trabajan hasta alcanzar dicha temperatura. Para ello necesitan entre 2 y 4 horas, según el caso.

En el caso de los termos eléctricos inteligentes, las resistencias se apagan por sí solas al alcanzar la temperatura indicada y vuelven a encenderse cuando esta desciende. Este sistema equipado en los calentadores de bajo consumo es similar al Inverter que poseen muchos dispositivos de aire acondicionado para mantener la temperatura constante y reduce su consumo energético al mínimo.

¿Qué tipos de termos eléctricos existen en el mercado?

Es posible distinguir diferentes tipos de termos eléctricos en función de diversos aspectos. El primero de ellos es su sistema de funcionamiento:

  1. Termo eléctrico instantáneo: es el más moderno y eficiente. De hecho, suele denominarse como calentador ultra rápido ya que proporciona un caudal de agua caliente ilimitado e instantáneo. No dispone de depósito, sino que calienta el agua automáticamente nada más entrar por la toma de agua fría y la expulsa por la salida en décimas de segundo.
  2. Termo eléctrico con depósito: es el tipo de termo eléctrico barato por antonomasia y el más común en los hogares. Posee un depósito de agua con una capacidad determinada y resistencias eléctricas en su interior que calientan el líquido hasta alcanzar la temperatura adecuada.

Ahora bien, dentro de la categoría de termos eléctricos con depósito, podemos distinguir diferentes tipos en función de las resistencias eléctricas que tengan en su interior. La elección de unas u otras dependerá de la dureza del agua, es decir, de las concentraciones de calcio y magnesio que posea:

  1. Termo eléctrico de resistencia envainada: también llamadas resistencia de cerámica ya que disponen de un recubrimiento de este material. Esto conlleva que tarde más en calentar el agua ya que la resistencia en sí misma no entra en contacto directo con el agua. Sin embargo, ofrece la ventaja de no verse afectada por la dureza del agua y por permitir su sustitución sin necesidad de desaguar el depósito.
  2. Termo eléctrico de resistencia blindada: este tipo de resistencia sí está en contacto directo con el agua y, por lo tanto, la calienta más rápido. Sin embargo, esto conlleva mayor riesgo de corrosión prematura. Por ello, debemos elegir siempre un modelo con resistencia de acero inoxidable si apostamos por esta opción. Tampoco está de más buscar un termo eléctrico con ánodos de magnesio contra la cal aunque se incremente un poco el precio.

¿Cómo elegir un termo eléctrico y qué tener en cuenta antes de comprar uno?

Para asegurarnos de comprar el termo eléctrico adecuado debemos tener una serie de aspectos en cuenta:

  1. La capacidad: un termo eléctrico pequeño posee 50 litros de capacidad en su tanque, mientras que un calentador doméstico grande puede llegar a los 150 litros. De hecho, si hablamos de un termo profesional o industrial, puede superar, incluso, los 300 litros. Como referencia, necesitaremos 50 litros más de capacidad por cada 2 miembros que haya viviendo en la casa.
  2. El espacio que tenemos: de esto dependerá si compramos un termo eléctrico horizontal, vertical o reversible. También hay calentadores ultra compactos para espacios muy reducidos.
  3. Seguridad: estos termos cuentan, obligatoriamente, con una válvula de presión. Pero, además, las mejores marcas de termos eléctricos incluyen también sistemas de protección ante el sobrecalentamiento.
  4. Materiales de fabricación: los mejores calentadores eléctricos cuentan con un tanque con esmalte de zafiro, protección de titanio y capas aislantes para preservar la temperatura interior.
  5. Las resistencias: pueden ser envainadas o blindadas y estar recubiertas de cerámica o ser en su totalidad de acero inoxidable. Las primeras son más económicas y adecuadas para aguas de alta dureza (bajo contenido en magnesio y calcio) pero menos eficientes, mientras que las segundas ofrecen mejor rendimiento y están pensadas para aguas de escasa dureza.
  6. Termos eléctricos con doble depósito: también llamados de intercambiadores de calor. Son los termos eléctricos recomendados para hogares en los que existe una alta y constante demanda de agua caliente.
  7. Eficiencia energética: los termos eléctricos con mejor relación calidad-precio suelen ofrecer entre 1500 y 2000 W de potencia, lo que implica un consumo eléctrico bastante alto. Por ello, apostar con modelos de tipo A o superior nos puede suponer un enorme ahorra respecto a los tipos C o B.
  8. Temperatura ajustable: así podremos regularla cómodamente a nuestros gustos y necesidades.

Por último, también debemos distinguir dos tipos de calentadores de agua eléctricos en función del modo de instalación:

  1. Termo eléctrico vertical.
  2. Termo eléctrico horizontal.
  3. Termo eléctrico reversible o universal.

La elección de uno u otro dependerá del espacio disponible en la cocina, el lavadero o el cuarto de baño en el que se va a instalar. Los calentadores reversibles son muy versátiles ya que pueden colocarse en vertical u horizontal, pero no son tan eficientes y presentan pérdidas de capacidad cercanas a un 10 %. En cualquier caso, son los mejores termos eléctricos para quienes están de obras y aún no saben cómo lo colocarán o para aquellos que piensan mudarse en poco tiempo y llevarse el que han comprado consigo.

¿Cómo instalar un termo eléctrico?

Un termo eléctrico es mucho más fácil de instalar que un calentador de agua a gas, aunque requiere del uso de algunas herramientas y de ser un poco manitas. Estos son los pasos a seguir:

  1. Medimos la distancia existente entre los orificios de anclaje de la base del termo y realizamos marcas en la pared en la que están las tomas de agua. Debemos medir también en vertical para asegurarnos de que, al colocar el dispositivo, no las tape.
  2. Comprobamos que ambas marcas están a la misma altura usando un nivel. Después, trazamos una línea recta entre ambas.
  3. Realizamos los taladros y colocamos tacos de 10 mm al menos. Los mejores termos eléctricos poseen sus propios anclajes pero, en caso de haber elegido un modelo barato que no los incluya, debemos comprar en la ferretería anclajes para sanitarios.
  4. Colocamos las varillas de anclaje en los tacos y los apretamos al máximo ayudándonos de una llave inglesa.
  5. Colgamos el termo eléctrico de los anclajes con mucho cuidado. Si alguien nos puede ayudar, mejor, ya que pesa bastante.
  6. Atornillamos las tuercas de anclaje hasta asegurarnos de que el termo está bien fijado. Aprovechamos para situar también los embellecedores de dichos anclajes.
  7. Ponemos los manguitos antielectrolíticos o dieléctricos en la entrada de agua fría (verde o azul, según el caso) y en la salida del agua caliente (roja).
  8. Enrollamos esparto o teflón en las válvulas de los manguitos y en la válvula de presión.
  9. Enroscamos los latiguillos, también llamados ramalillos en algunos lugares, en la entrada y en la salida del agua.
  10. Colocamos llaves de escuadra en las tomas de agua de la pared y les conectamos los latiguillos.
  11. Abrimos las llaves de escuadra y vigilamos que no haya pérdidas de agua por ninguna junta.
  12. Antes de enchufar el termo debemos abrir un grifo de la casa por el lado del agua caliente para vaciar de aire el circuito.
  13. Lo enchufamos, ajustamos la temperatura y esperamos a que se caliente el agua antes de usarlo.

¿Por qué comprar un termo eléctrico para la ducha?

Los termos eléctricos ofrecen una serie de ventajas muy significativas:

  1. Permiten disfrutar de agua caliente instantánea y a una temperatura constante y uniforme. De hecho, si se trata de un termo eléctrico con regulador de potencia, podremos ponerla a nuestro gusto fácilmente.
  2. Son más seguros ya que no precisan de bombonas de butano ni de una instalación de gas anexa. Además, los termos eléctricos con válvula de seguridad regulan su presión interna sin intervención del usuario para anular riesgos.
  3. La instalación es muy sencilla y, con las herramientas adecuadas, puede ser realizada por cualquier persona.
  4. No dependen del caudal de agua para funcionar, algo que sí sucede con los calentadores a gas.
  5. Funcionan igual en invierno que en verano ya que sus depósitos de agua cuentan con capas de aislante que evitan las pérdidas de temperatura.
  6. El precio de los termos eléctricos es muy inferior al de los calentadores de gas.

¿Cómo ahorrar con un termo eléctrico?

Al analizar las opiniones en termos eléctricos necesarias para realizar esta comparativa, nos hemos dado cuenta de que el consumo energético de los calentadores de agua de este tipo es una de las principales preocupaciones de los usuarios. Por ello, queremos ofrecer algunos consejos para reducirlo al máximo:

  1. legir un termo eléctrico con certificado de eficiencia energética A o superior: resultará un poco más caro, pero amortizaremos el gasto de más rápidamente mediante el ahorro en la factura de la luz.
  2. No calentar al agua al máximo: un termo eléctrico con termostato digital es ideal para esta tarea. Muchos modelos también cuentan con un modo 'Eco' que reduce su consumo.
  3. Comprar un termo eléctrico inteligente y programable: esta es una característica exclusiva de los mejores calentadores eléctricos del momento. En concreto, aprenden de nuestros hábitos de ducha y se puede configurar su funcionamiento para reducir su gasto energético al mínimo.
  4. Colocar el termo cerca de la ducha: el baño es la principal fuente de gasto de agua caliente. Así que, para minimizar pérdidas de energía, debemos instalarlo lo más cerca posible a él.
  5. Contratar una tarifa eléctrica por discriminación horaria: y ajustarla a aquellas horas en las que más usamos el termo eléctrico.

Muchas personas apagan el termo eléctrico durante el verano confiando en que sus elementos aislantes mantengan la temperatura del agua durante unos días. Sin embargo, esto es un grave error ya que, aunque sus resistencias no calienten, seguirá entrando agua fría al depósito conforme vayamos gastando la caliente. Además, el momento en el que más energía gasta el dispositivo es cuando lo arrancamos de cero. Por lo tanto, esto es algo que solo se debe hacer en caso de que vayamos a estar fuera de casa durante, al menos, una semana.

En base a todo esto, estamos seguros que nuestros lectores ya tienen en su poder la información que necesitan para comprar el mejor termo eléctrico posible para su hogar, para instalarlo fácilmente y para sacarle el máximo rendimiento.

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